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| Día del escepticismo 2010 |
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| ASTRONOMIA |
Así como lo hicimos el año pasado, por iniciativa de Proyecto Sandía, celebramos el día del escepticismo en el aniversario del fallecimiento del astrónomo Carl Sagan.
Hemos hablado aquí en oportunidades anteriores sobre la lógica del escepticismo y el valor del mismo. Señalamos allí que muchas veces ser escéptico implica ser considerado "aguafiestas". Quizás un poco lo seamos, pero no es ese el objetivo. Al menos no como una "búsqueda de ser infelices o pesimistas". Los escépticos tratamos, como todo el mundo, de ser felices. Pero resulta que hay varios caminos. Entre ellos, la posibilidad de "creer" algo bonito, cegarse a analizar, escuchar otras ideas, en definitiva, pensar si ese algo es cierto, si es posiblemente cierto, o si es falso. A mí, en lo personal, lo que más me molesta es el uso inadecuado de argumentos. Hay quienes poseen creencias distintas a las mías. Eso en sí mismo no tiene nada de malo. Todos tenemos ideas diferentes. El problema es cómo las sostenemos.Es perfectamente posible, desde mi punto de vista, decir por ejemplo "Yo creo que es posible que Dios exista. No puedo probar que sí existe, pero creo que es una posibilidad y me gustaría pensar que así es". Pensar de esta manera no implica, entonces, "saber" que Dios existe. Si no sabemos si algo es verdadero o es falso, porque no contamos con los elementos para hacerlo, diremos "no sé". Acto seguido, sin embargo, podemos hacer algo más. Una afirmación puede ser tanto verdadera o falsa. Allí, por indicios muy subjetivos, experiencias y valores personales, podemos tender a pensar que una de esas dos opciones es más posible. Alguien dice: "Lavé el auto". No sé si es verdad o mentira. Podría comprobarlo, claro, pero mientras tanto, puedo decirme: este fulano miente mucho. Es posible que ahora me esté mintiendo. Claro, esa posibilidad será cierta o no. Para mí, hasta aquí no hay ningún problema, pero surge cuando eso en lo que creemos lo sostenemos con argumentos falaces. Déjenme contar un caso particular: Hace un tiempo me envía un adjunto por mail una tía, con el título La hermosura de los números. La presentación PPT comienza señalando la belleza simétrica con varios ejemplos, entre ellos: ![]() Luego pregunta cosas como: ![]() Acto seguido se indica que si a cada letra le corresponde un número (numerología), entonces: ![]() y: ![]() Conclusión!: ![]() Como verán, no hace falta saber mucha matemática para darse cuenta que es un disparate. Tal porcentaje ¿de qué? Por otro lado, si siguiera el mismo razonamiento: K-N-O-W-L-E-D-G-E-S (Conocimientos) 11+14+15+23+12+5+4+7+5+19 = 115!! Cuando recibí aquel mail no pude contenerme para explicarle que era una pavada, que no tenía sentido, que estaba usando la matemática mal para tratar de probar algo en lo que ella creía, cuando no era necesario. En todo caso, inclusive si no comparto sus ideas, es completamente tolerable y respetable que una persona diga: "Quiero creer en tal cosa porque me hace feliz y lo quiero compartir con vos". Podría decir unas cuantas cosas al respecto. No necesariamente lo que hace bien, está bien, como lamentablemente escuché decir en un programa de televisión este fin de semana. Más lamentable porque se trataba de un programa de ciencia! Pero si alguien quiere pensar y expresarse así, adelante. Yo no coincidiré y punto. Pero entre eso y usar un argumento para tratar de probar algo con una mentira hay una distancia. Usar el pensamiento crítico implica analizar la realidad, sopesar indicios, usar nuestra lógica. No significa que debamos pensar todos igual. Ser escéptico, hoy más que nunca, implica ser tolerante. Phil Plait, el famoso astrónomo-bloguer, en una conferencia hace un tiempito, hizo hincapié en esto porque la forma hace al contenido. Si somos intolerantes en nuestro mensaje con los demás, nuestras ideas nunca llegarán. Por otro lado, que una persona utilice argumentos falaces no significa necesariamente que esté equivocada. Los escépticos sabemos que los sentidos nos engañan y somos cautos, intentamos separar lo aparente de lo real. Pero también somos seres humanos. También nos enamoramos y desengañamos, amamos a nuestras mascotas, a nuestros familiares, tenemos hijos, festejamos cumpleaños. Tenemos deseos e incluso intuiciones. En este día del escepticismo 2010, quisiera recordar a Sagan como uno de los que (junto con Asimov y algunos profesores que he tenido) me "desencadenó", como en la alegoría de la caverna. Y dejar estos dos mensajes: Corrijamos los errores de los argumentos ajenos para separar lo real de lo aparente, sí, pero con mucho cuidado en las formas, con el mayor de los respetos y sin desacreditar todas las ideas ajenas. Si alguien dice que la raíz cúbica de 27 es 3 porque 3+3+3=27, implica que el resultado es correcto, pero el razonamiento no. Sepamos distinguir entre ambas cosas. No sé tía, si Dios existe o no. Pienso que probablemente no, pero es debatible, claro. Eso sí, lo del 101% es macana. |





tiene nada de malo. Todos tenemos ideas diferentes. El problema es cómo las sostenemos.



