| Fungicidas naturales |
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| ECOMUNDO |
Los fungicidas naturales son un grupo de sustancias o materias activas capaces de controlar las enfermedades criptogámicas provocadas por hongos patógenos. Los fungicidas tradicionalmente más utilizados son el azufre y el cobre, pero también extractos de plantas (aceites esenciales, fermentados y decocciones, lecitinas, etc.) o incluso microorganismos (hongos y bacterias) aislados en el medio natural que atacan a los hongos causantes de las enfermedades.
En general el control de los hongos en la práctica agraria ecológica, debe hacerse siempre desde la perspectiva de la prevención. De forma directa con el empleo de los distintos productos permitidos (como los fungicidas naturales) y de forma indirecta, es decir, con unas prácticas culturales adecuadas que impidan el desarrollo de los agentes patógenos. Se trataría de alejarnos de las condiciones que generan su rápido desarrollo. Por citar algunos ejemplos: control de humedad en el suelo para impedir encharcamientos innecesarios, sobre todo, en cultivos de riego localizado; escardas adecuadas de todas aquellas plantas que lo necesiten con el fin de mantener una buena aireación y el paso de la luz solar; evitar excesos de materias orgánicas poco descompuestas, utilización de plantas resistentes y adecuadas a los distintos suelos y climas, etc. En cualquier caso cuando las condiciones climáticas (adecuada combinación de temperatura y humedad) son favorables para su desarrollo, será inevitable la aparición de estos microorganismos. Fungicidas tradicionalesLos hongos son microorganismos incapaces de fotosintetizar, así que tienen que vivir a expensas de las plantas. Se reproducen de forma sexual y asexual, en cualquier caso proliferan mediante esporas. Éstas son pues células reproductoras que generalmente se desarrollan después de una etapa de latencia, más o menos larga, hasta que las condiciones les son favorables. Pueden ser transportadas a grandes distancias de donde se produjeron por diferentes vectores, de ahí las dificultades de su control. En general diremos que existen dos grandes grupos de hongos que afectan a los cultivos atendiendo a su desarrollo.
Fungicidas naturales a base de extractos de plantasLos fungicidas naturales a base de extractos de plantas son conocidos desde la antigüedad pero han sido apartados durante mucho tiempo por los fungicidas convencionales hasta que ahora vuelven cada vez con más fuerza. Hoy en día se conocen mejor los usos y dosis de los fungicidas naturales, a la vez que son fáciles de manejar y que muchas de estas plantas las podemos cultivar o recolectar fácilmente. Fungicidas naturales más conocidosDe entre los fungicidas naturales más conocidos podemos destacar:
Hongos y bacterias contra hongosAunque hace algunas décadas se empezó a investigar la faceta de algunos hongos y bacterias activos como fungicidas naturales frente a enfermedades fúngicas, es en la actualidad cuando se tiene la tecnología para aislarlos del medio natural y suministrarlos en forma de preparados para todo tipo de hongos patógenos. Incluso existen preparados con cuatro distintas cepas, capaces de actuar frente a distintos hongos y en condiciones climáticas diversas, con lo cual el abanico de posibilidades de control se hace más amplio. Importancia para el medio ambienteLa mayor importancia del uso de estas sustancias y materias activas estriba en su fácil degradación, en general inocuos para el medio ambiente y la salud de los consumidores (el cobre es el menos inocuo, por eso está limitado su uso anual a 6 kg. /ha. además de respetar los plazos de seguridad). Los fungicidas naturales no generan residuos tóxicos ni ocasionan resistencias frente a estas enfermedades y otorgan cierta independencia del agricultor sobre todo cuando se utilizan preparados caseros a base de plantas. Antonio J. Morales Miñano http://www.crisolnature.com |








Los fungicidas naturales son un grupo de sustancias o materias activas capaces de controlar las enfermedades criptogámicas provocadas por hongos patógenos. Los fungicidas tradicionalmente más utilizados son el azufre y el cobre, pero también extractos de plantas (aceites esenciales, fermentados y decocciones, lecitinas, etc.) o incluso microorganismos (hongos y bacterias) aislados en el medio natural que atacan a los hongos causantes de las enfermedades.