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El Sáhara pasaría de constituir la mayor superficie mundial de tierra valdía, administrada por países pobres y con malas avenencias, a un vergel potencial, idóneo al menos para instalar energías limpias y, de paso, disminuir la dependencia de combustibles fósiles y contribuir al desarrollo de la orilla sur del Mediterráneo. En sólo 6 horas, los desiertos del mundo reciben más energía solar de la que consume la humanidad en un año, mientras una superficie con el tamaño de Austria o Andalucía dedicada a la producción termosolar coparía las necesidades energéticas de la UE. Asumiendo una eficiencia en la conversión del 8% (es decir, el 8% de la irradiancia total existente en una superficie determinada que es convertida en electricidad), se necesitaría una parte marginal de cualquiera de los grandes desiertos del mundo para lograr producir los 18 TW (teravatios), o 18.000 GW, necesarios para abastecer al mundo. Y no es cierto que todas estas localizaciones representen problemas geoestratégicos. Existen superficies idóneas para producir la energía eléctrica para suplir las necesidades mundiales en localizaciones dispares. Si únicamente se incluyen zonas desérticas con una irradiancia óptima demostrada en estudios, debe excluirse el sur europeo, que tiene la ventaja de permitir a la UE aumentar la producción interna de renovables. Localizaciones óptimas para producir energía con la instalación de centrales termosolares, en función de la cantidad de irradiancia y disponibilidad de grandes extensiones de suelo barato no dedicado a ningún uso:
Por tamaño, proximidad, lazos históricos y oportunidad de desarrollo, así como para crear trabajos cualificados en el sector de la sostenibilidad a ambos lados del Mediterráneo, la apuesta natural de la UE debería situarse en el Sáhara. El sur de Europa no lidera Desertec; pese a ello, las oportunidades para el sector solar y termosolar dentro de las fronteras europeas son todavía del agrado de empresas y clase política. En la propia Alemania, por ejemplo, el miembro de la cámara baja del parlamento Hermann Scheer, a su vez presidente de Eurosolar, una organización que promueve el desarrollo de energías renovables dentro de las fronteras europeas a menor escala, ha criticado los costes estimados por Desertec para proporcionar el 15% de la energía de la UE en 2050, por considerarlos demasiado bajos. El también alemán Wolfgang Palz, presidente europeo del Consejo Mundial de Energías Renovables, tampoco lo tiene claro: "En Alemania se habla de producir energía fotovoltaica en el Sáhara para transferir después la electricidad a Europa. Eso sería una estupidez. Ahora que podemos dejar de depender del gas de Argelia, no tendría sentido empezar algo así". España, Portugal, Italia y Grecia pertenecen al club del EU-15 y, por su situación geográfica, se encuentran en una situación inmejorable para hacer posible una gran infraestructura de producción eléctrica a partir de renovables, tanto en su propio suelo como más allá de éste. España ha demostrado que es posible producir energía a gran escala con el uso de renovables. En días especialmente propicios para la generación eólica, el país ha llegado a copar el 40% de su demanda energética en varias ocasiones sólo con la electricidad procedente de los parques eólicos. Durante el segundo fin de semana de noviembre de 2009, España estableció un nuevo récord al suplir el 53% de la demanda del país con electricidad procedente sólo de parques eólicos. Desertec: de sueño a empresa constituida Existe la tecnología para producir electricidad a partir del sol y sus costes son asumibles, si se opta por la tecnología termosolar; no obstante, hasta la presentación del proyecto energético Desertec, ninguna iniciativa multinacional para producir energía a gran escala a partir de fuentes exclusivamente renovables había sido siquiera planeada. Desertec es un proyecto fundado por 12 empresas: las alemanas E.ON, Deutsche Bank, HSH Nordbank, MAN Solar, RWE, Münchener Rück, M+W Zander, Schott Solar y Siemens, la suiza ABB, la filial solar de la española Abengoa y la argelina Cevital. La española Acciona ha mostrado su interés en formar parte de la iniciativa. La vieja idea de importar grandes cantidades de energía producida con renovables desde el norte de África hasta Europa Occidental se convirtió recientemente en una reivindicación de 3 organizaciones: el Club de Roma, un think tank que aboga por el desarrollo sostenible; la TREC (Cooperación Transmediterránea de Energías Renovables), una asociación impulsada por el capítulo alemán del Club de Roma; y la red EU-MENA, formada por países de la UE, el norte de África y Oriente Medio. Si el pasado 13 de julio TREC y la aseguradora Munich Re presentaron Desertec, el 30 de octubre se fundó en Munich Desertec Industrial Initiative, DII GmbH, una sociedad limitada sujeta a la legislación alemana que ya cuenta con consejero delegado, Paul van Son, ejecutivo con 30 años de experiencia en el intrincado mercado energético europeo, sometido a la legislación de los distintos países y de la Unión Europea. Como poco, el sol del Sáhara proporcionará el 15% de la energía consumida por la UE, si la inversión destinada al proyecto se sitúa en torno a los anunciados 400.000 millones de euros (560.000 millones de dólares). El proyecto empleará plantas solares termoeléctricas y proporcionará 20 gigavatios en 2020, mientras alcanzará los 100 GW en 2050. |





A partir de 2015, el Sáhara será visto desde una nueva perspectiva. Se convertirá, a partir de ese año, en localización estratégica para producir energía a partir de fuentes renovables que será en buena parte exportada a la Unión Europea.