
¿Como consiguió
Leonardo da Vinci pintar rostros tan perfectos como el de
Mona Lisa o el de
San Juan Bautista? Es la pregunta que se ha hecho un equipo de investigadores del Centro Nacional francés de Investigación Científica (CNRS). Para responderla, han analizado con
fluorescencia de rayos X siete lienzos sin moverlos de su ubicación habitual (en el Museo del Louvre) ni extraer fragmentos:
La Virgen de las Rocas,
Gioconda,
San Juan Bautista,
La Anunciación,
Baco,
La Belle Ferronière y L
a Virgen, el Niño Jesús y Santa Ana son los cuadros estudiados.
Según revelan los análisis, Da Vinci utilizaba sutiles efectos ópticos para emborronar los contornos, suavizar las transiciones y combinar las sombras a través del famoso
sfumato. Además, el estudio revela que para lograr las sombras en las caras el pintor creó
finísimas capas de veladuras translúcida. Da Vinci debió de aplicar
capas de tan sólo uno o dos micrómetros para conseguir un grosor no superior a los 40 micrómetros.
Los resultados de la investigación aparecen publicados en la revista especializada
Angewandte Chemie.